lunes, 2 de junio de 2008

CARTAS DE SAN PABLO A TIMOTEO, TITO Y FILEMÓN.

CARTAS DE PABLO A TIMOTEO, TITO y FILEMÓN:
El Pastor-misionero,
que corrige y anima

Las dos cartas a Timoteo y la carta a Tito, son llamadas las Cartas Pastorales de Pablo, porque no son dirigidas a una comunidad como las otras cartas, sino a personas concretas, sus colaboradores en las comunidades que él fundó. Ellos son a la vez compañeros de predicación y mensajeros del apóstol, ya que hay oportunidades en las que Pablo no puede visitar a una comunidad y estos discípulos y amigos suyos brindaron muchas veces el servicio de ser portavoces de su doctrina y directivas pastorales.
Se ha discutido la autenticidad de estas cartas, pues no estaban en la colección más antigua de Pablo, pero también a causa de su estilo, donde el autor se muestra preocupado por las normas de convivencia en las comunidades, y por evitar las desviaciones de la doctrina de Jesús y el Evangelio. Por los datos que aportan y lo que dicen resulta difícil negar la autoría del apóstol. Las diferencias pueden deberse a que fueron escritas por Pablo, y posiblemente por alguno de sus colaboradores.

La Primera Carta a Timoteo
y la Carta a Tito
Timoteo y Tito eran miembros del equipo misionero de Pablo, que cuando el apóstol debía partir de las comunidades, prolongaban su ministerio organizando a la Iglesia para que pudiera bastarse a sí misma. Así, tras la partida del apóstol y con la autoridad de éste, terminaban de organizarlas y promovían la formación y elección de ministros adecuados, que conducirían a la comunidad, cuidando de que se mantuviera en el camino del Señor.
La primera carta a Timoteo, al igual que la de Tito, nos habla de un Pablo que recorría las Iglesias que había fundado y se encaminaba a Jerusalén donde sería aprehendido por largo tiempo. La preocupación del apóstol porque las Iglesias fueran autosuficientes se revela en estas cartas, así como la preocupación para que Timoteo y Tito, elijan bien a los obispos y diáconos que gobernarán las mismas (ver 1Tim 3,1-13; Tito 3,5-10).
A la luz de estas cartas y recomendaciones de Pablo, la palabra "Epíscopo" (que significa supervisor o vigilante) y la palabra "Presbítero" (que significa anciano) revelan al mismo tipo de ministros.
El celibato no era obligatorio en aquella época, sino una costumbre piadosa que se seguía para imitar a Jesús y que no era el común denominador. Pablo el apóstol era célibe, como él lo dice en sus cartas (1Cor 7,25-35; 1Cor 7,1-5). Sin embargo, Pablo dice que no hay ningún mandato del Señor sobre la obligación de guardar celibato por parte de los ministros. Él mismo nos da la noticia de que el apóstol Pedro y Santiago el "hermano del Señor" viajaban con sus esposas y que él mismo podía tener esposa, pero había renunciado a ese derecho para vivir un camino distinto de entrega al Señor (1Cor 9,1-6). El celibato recién será obligatorio para los presbíteros y obispos a partir del siglo XII.
En estas cartas Pablo aconseja a sus colaboradores que insistan en que los cristianos lleven una vida sobria, casta y moderada en el comer y beber, y evitando la ostentación. Asimismo el apóstol llama a la sobriedad en la vida sexual y a la castidad entendida como la unión del sexo con el amor y la fidelidad (Tito 2,1-13; 1Tim cap. 6). También en estos pasajes llama a los cristianos que son esclavos a ser humildes y obedecer a sus patrones. A pesar de que Pablo ve a la esclavitud como un mal, cree que no es la violencia ni la revancha lo que liberará a las personas. No pocas veces ocurrió, y hay testimonios de esto, que patrones de esclavos cristianos, encontraron el camino gracias al testimonio de éstos. De todas formas, la cultura en la que Pablo estaba inmerso veía a la esclavitud como algo normal y necesario. Sin embargo, en el Evangelio de Jesús estaba más que claro que no debía haber esclavitud, pero la cultura y la forma de pensar no se cambia de un día para el otro.

Carta a Filemón
Sobre la esclavitud tenemos una carta en la cual Pablo enfoca un tema netamente pastoral, que es el trato a los esclavos y su dignidad.
El destinatario de la carta es Filemón de Colosas, un cristiano con un buen pasar. A Filemón se le había escapado un esclavo llamado Onésimo, que se encuentra por casualidad con Pablo, que estaba preso en Roma en una casa particular, con un guardia permanente que lo custodiaba. En esta situación gozaba de cierta libertad para predicar, y era visitado por los miembros de la comunidad de Roma. Pablo estaba a punto de comparecer ante el emperador y esperaba su juicio (probablemente en el año 62; ver He 28,15-16).
Onésimo conocía a Pablo, y le pidió ayuda. El apóstol le recordó sus deberes como esclavo y lo invitó a volver pacientemente con su amo. Mandó con él una carta de recomendación, que es la que nos ha llegado a nosotros. Onésimo a su vez cuidó de Pablo y lo ayudó, pero él prefiere que vuelva con Filemón. Resultan conmovedoras las palabras del apóstol. Y observemos con qué maestría juega con el nombre del esclavo al argumentar su defensa.
"Querido hermano: Aunque tengo plena libertad para ordenarte lo que tendrías que hacer, prefiero pedírtelo con amor. El que te lo ruega es Pablo, ya anciano y preso por Cristo Jesús. La petición es a favor de mi hijo Onésimo, a quien transmití la vida, mientras estaba preso (aquí alude al Bautismo).
Este Onésimo, por un tiempo no te fue útil. Pero ahora te va a ser muy útil como lo ha sido para mí... A lo mejor Onésimo te fue quitado por un momento para que lo ganes para la eternidad. Ya no será tu esclavo, sino algo mucho mejor, pues ha pasado a ser para mí un hermano muy querido, y lo será también para ti" (Fil 9-11;15-16).
Pablo le dice claramente a Filemón que un esclavo no es un objeto, sino un hijo de Dios que debe ser tratado con respeto y dignidad.

La segunda Carta a Timoteo
Con toda probabilidad esta carta es la última que Pablo escribió, y es como su Testamento espiritual.
Fue escrita para dar ánimo a Timoteo, porque la Iglesia estaba pasando ya por momentos difíciles. Se avecinaba la primera persecución del Imperio Romano suscitada por el emperador Nerón. Y por otra parte, algunos cristianos se habían apartado de la doctrina de Jesús y corrompían con falsas doctrinas judaizantes que terminarían provocando desunión y confusión entre los cristianos. Hay algunos pasajes muy actuales. Los cristianos eran aún minoría en el mundo pagano de aquel entonces y su estilo de vida era netamente contracultural, no podía ser sencillo ser cristiano en aquel entonces, como no lo es hoy. "Has de saber que en los últimos días vendrán momentos difíciles; los hombres se volverán egoístas, amantes del dinero, farsantes y orgullosos, chismosos, rebeldes con sus padres, ingratos y sin respeto a la religión... Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido, y de lo que estás seguro, sabiendo de quienes lo recibiste. Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te darán la sabiduría que lleva a la Salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar, rebatir, corregir, y guiar en el bien" (2Tim 3,1-5; 14-17).
Pablo invita a Timoteo a perseverar en el trabajo y a no desanimarse porque el cristiano debe aceptar tanto el éxito como el fracaso, lo importante es mantenerse firme en el seguimiento de Jesús (2Tim 4,1-5). Tal vez las más hermosas palabras de la carta son las autobiográficas; el apóstol sabe que pronto morirá y deja en unas hermosas y conmovedoras frases su despedida y la síntesis de lo que ha sido su vida.
"En cuanto a mí, estoy a punto de sacrificar mi vida, y se acerca el momento de mi partida. He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, y he guardado lo que me han confiado, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de justicia con la que aquel Día me premiará el Señor, el Juez justo, y conmigo la recibirán todos los que anhelaron su venida gloriosa" (2Tim 4,6-8).
( Eduardo Ojeda )
FUENTE :www.chasque.net/umbrales/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO VARGAS.