jueves, 17 de abril de 2008

CARTA A LOS COLOSENSES.


CARTA A LOS COLOSENSES:
Lo más importante es seguir a Jesús.

La Epístola a los Colosenses es una advertencia contra las religiones que todo lo mezclan y confunden. Los creyentes de la ciudad de Colosas a los que Pablo escribe, situados en una zona cercana al Puerto de Éfeso (en Asia Menor), recibían las influencias de nuevas doctrinas y se entusiasmaban con el novedoso culto a los ángeles tutelares.
Esta carta a los Colosenses del Apóstol San Pablo, resulta muy útil para el creyente de hoy.
A comienzos del s. XX, muchos "librepensadores" desechaban a las religiones y al cristianismo, como supersticiones indignas del hombre nuevo liberado por el conocimiento científico. Muchos de estos positivistas planteaban que la humanidad en el futuro se vería libre de la superstición religiosa.


Esta profecía no resultó ser cierta.
Hoy a comienzos del siglo XXI lejos de desaparecer la religión, ha aumentado la oferta y la demanda de religiones. Ahora como en una góndola de supermercado se ofrecen una cantidad de nuevas religiones, y una forma confusa de sincretismo religioso, que es una mezcla de diversas religiones.
Asimismo hay nuevos movimientos religiosos que se presentan como "cristianos" y que llaman a susreuniones religiosas, a todos, incluso a los católicos. Afirman que pueden ayudar a sanar sus enfermedades y darles prosperidad en sus negocios.
Los sincretismos actuales que son una mezcla de diversas religiones son muy parecidos a una doctrina llamada "Gnosis", palabra griega que quiere decir conocimiento, y que era una mezcla de platonismo, filosofías orientales, judaísmo, y cristianismo. Estas doctrinas años más tarde elaboraron incluso sus propios "Evangelios", imitaciones de los ya conocidos, pero que usaban a Jesús y a sus apóstoles como excusa para poner en su boca discursos que reafirmaban sus doctrinas (por ejemplo: el Evangelio de Judas, o el de Magdalena).
Estas formas religiosas se estaban armando en el año 60 d.C. cuando Pablo escribe la carta a los Colosenses.
La historia vuelve a repetirse. Como los cristianos de Colosas del año 60, nosotros nos vemos tentados de mezclar confusamente nuestra religión con otras doctrinas, por lo cual resulta esclarecedora esta carta. Pablo la escribe desde la prisión de Cesarea en la costa oeste de Palestina, en donde el Procurador romano Félix lo tenía prisionero por las acusaciones dirigidas contra él por los jerarcas religiosos de Jerusalén, que no le perdonaban a Pablo haberse pasado al "bando" de los cristianos. Lo acusaban de haber profanado el Templo de Jerusalén por haber llevado allí a un incircunciso y de querer cambiar la fe judía (He 24).


Mensaje de la Carta
La Epístola pre-anuncia el conflicto que la Iglesia tendrá con el gnosticismo.
La preocupación principal de Pablo era alertar a los cristianos contra las enseñanzas religiosas erróneas que ponían más énfasis en el conocimiento (filosofía) que en la fe, defendían el culto a los ángeles como medio principal para alcanzar la salvación, y consideraban al mundo material perverso por su propia esencia, no creado por Dios, sino por un ser espiritual inferior. Dios sólo había creado el mundo espiritual.
Este "espiritualismo" nada tenía que ver con el cristianismo que defendía la encarnación de Jesús, y la Resurrección de la carne. El cristianismo afirmaba que toda la creación, material y espiritual viene de Dios, descartando el pesimismo gnóstico.
Pablo, aunque no niega la importancia de los mediadores angélicos, denuncia con energía el culto a los ángeles como alternativa a la veneración de Cristo. Por ello, insta a creer en Cristo crucificado y resucitado, en cuya persona se encarna Dios. Esto está fuertemente expresado en el hermoso himno Cristológico del cap. 1, en el cual se afirma que Cristo Jesús es imagen plena de Dios, y en él todo encuentra fundamento, pues todo fue creado en él y para él. Y por supuesto sólo él puede salvar a la humanidad y al Universo entero, y no hay otro redentor más que Jesús. No hay rituales misteriosos, ni ninguna sabiduría oculta que pueda salvar. Sólo la Sangre de Cristo derramada en la Cruz ha restablecido la Paz, entre Dios, el Hombre y el Cosmos (Col 1,15-20). La fe en Cristo sostiene, salva a los creyentes de la falsa sabiduría mundana y del ritual vacío de contenido.
Sólo Cristo Jesús nos hace libres; ni las doctrinas falsas ni la circuncisión salvan a los hombres. Es el Bautismo de Cristo el que nos libera verdaderamente.
Así Pablo nos dice que no hay "Misterios" religiosos especiales que conocer, misterios para unos pocos iniciados, que ofrecían esas pseudo religiones.
El único Misterio de Dios, que ahora ha sido revelado es el mismo Cristo Jesús.
"En él están escondidas todas las riquezas de la sabiduría y del entendimiento. Les digo esto para que nadie les engañe y confunda con falsos discursos.
Ustedes han recibido a Cristo como el Señor, tomen pues su camino. Permanezcan arraigados en él, y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias. Cuídense de que nadie los engañe con sabidurías o con cualquier teoría hueca, que no son más que doctrinas humanas; pues éste es el camino del mundo y no el de Cristo". (Col 2,3.s.).
El bautismo de Cristo es superior a todas las doctrinas
Esta afirmación es esencial en el mensaje del Apóstol. Estas corrientes religiosas tenían ritos iniciáticos y misteriosos a los que sólo podían concurrir algunos "elegidos".
Pablo afirma rotundamente que estos ritos no valen nada ante el Bautismo de Jesús. La fe cristiana no es una fe de "élites" sino una fe abierta a todos, Cristo acepta a todos, no hay cristianos de clase A, B o C, sino que todos son hermanos en el Señor.
El Bautismo es superior incluso a la circuncisión de los judíos que ya ha dejado de tener el sentido que antes tenía porque Jesús todo lo ha renovado.
"En Cristo Jesús, ustedes recibieron una circuncisión, no humana ... Esta circuncisión de Cristo es el Bautismo, por el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron resucitados, por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos por el pecado, y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo resucitar junto a Cristo: ¡él nos ha perdonado todas nuestras culpas!
Anuló el comprobante de nuestra deuda, y esos preceptos que nos acusaban: lo clavó en la Cruz, y lo suprimió. Les quitó su poder a las Autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo, y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su Cruz" (Col 2,11-15).
Las "Autoridades del mundo superior" o Potestades, son los ángeles. En aquella época los judíos atribuían a los ángeles la comunicación de la Ley de Dios a Moisés, considerándolos mediadores.
La carta se refiere también a los ángeles caídos, los demonios, bajo la autoridad de los cuales se coloca quien se hace esclavo del pecado. El cortejo triunfal de Jesús, es una alusión a los triunfos de los generales romanos en las batallas, que a su vuelta a Roma realizaban una especie de procesión triunfal con trompetas, desfile de sus tropas victoriosas, llevando atados a su carro y encadenados a los guerreros enemigos capturados.

En síntesis:
No hay nada más importante que seguir a Jesús. Las doctrinas humanas que predican prestigio y poder no valen nada. El cristiano es un seguidor y un discípulo fiel de Jesús y nada nos sujeta a este mundo. Sólo la Palabra y el mensaje de Jesús deben fundamentar nuestra vida.
( Eduardo Ojeda ).
FUENTE :
www.chasque.net/umbrales/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.