viernes, 18 de julio de 2008

LAS CIUDADES DE LAS CARTAS DE SAN PABLO.

Las ciudades de las cartas de san Pablo
( Primera parte, Luis Neira, Sacerdote ).

Los relatos de los viajes de Pablo a menudo incluyen información social y geográfica que llega a ser muy importante al momento de abordar los textos bíblicos. Una vez que se entiende el trasfondo de la ciudad y su gente, el relato adquiere un carácter mucho más significativo.
Las ciudades visitadas por el apóstol representan hoy para nosotros, más que un lugar geográfico, un estilo de vida, una manera de vivir el espíritu cristiano y formas de vida comunitaria que son una evidencia de cómo la Buena Nueva se hizo presente en aquellos lugares, a través de la predicación y el testimonio de quienes formaron parte de las llamadas “nacientes comunidades cristianas”.

Viajes Misioneros de Pablo.
Los Hechos de los Apóstoles dan cuenta de los viajes misioneros de Pablo, los lugares visitados y, sus cartas más tarde, de las problemáticas o logros que esas comunidades vivían, muchas veces por el contexto en el cual se desarrollaban y crecían, y otras tantas por el esfuerzo con que intentaban responder a las cuestiones sociales y culturales de la época.

En cada viaje del apóstol acudimos a un recorrido que incluye muchos kilómetros, ciudades, comunidades y contextos. Muchas de aquellas ciudades marcaron de una manera especial a Pablo, al punto de quedar impresas en sus cartas y en la historia.

Primer viaje:

La Iglesia de Antioquia, según relatan los Hechos de los Apóstoles, separó a Pablo y Bernabé para un nuevo ministerio. Acompañados de Juan, salieron al primer viaje misional (47-48 d.C.) desde el puerto de Seleucia hacia Chipre (Hech 13, 1-3).

Navegaron a Perge de Panfilia y desde allí Juan regresó a Jerusalén. Bernabé y Pablo siguieron por Galacia al sur, establecieron iglesias en Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe. Regresaron por las ciudades de Asia y volvieron a Antioquía de Siria, lugar en que los discípulos reciben por primera vez el nombre de cristianos.
Su estrategia durante esta misión, fue predicar primero en las Sinagogas de cada ciudad y cuando era necesario salían a predicar entre los gentiles. Así se añadían a la Iglesia muchos miembros más.

Antioquia de Siria (Actualmente recibe el nombre turco Antakya)
Estaba situada sobre el río Orontes a 26 Km. del Mediterráneo, llegó a ser la tercera ciudad de todo el Imperio (Roma era la primera y Alejandría la segunda). Si bien Antioquia tuvo fama de ciudad pagana, ocupó también un lugar prominente en la historia del cristianismo.

Contaba con unos 200.000 habitantes y recibió el mensaje evangélico poco después del martirio de Esteban. Se constituyó en un importante centro de operaciones misioneras de Pablo, ya que sus características económicas y geográficas lo permitían.

Célebre por sus escuelas y su comercio, podía considerarse como la verdadera capital de lo que se llamaba entonces el Oriente, desde el Éufrates hasta Egipto. Su primera colonia cristiana era celosa y emprendedora; y no contenta con atender a la población judía, se había lanzado a predicar la Buena Nueva a los gentiles, muchos de los cuales pasaron al cristianismo, como relata Hech 11, 19-21.

Galacia (gr. Galatía, “tierra de los galos”)
En el siglo III a. C., hubo una gran migración de galos hacia oriente, recorriendo toda Grecia y llegando hasta Asia Menor donde, después de grandes enfrentamientos con los reyes de Pérgamo Eumenes I y Atalo I fueron rechazados por éstos y se dirigieron a la zona central de Capadocia donde se asentaron formando una región que pasó a llamarse Galacia y por tanto sus habitantes (los galos) pasaron a llamarse gálatas o galateos.

Ubicada al norte de la gran meseta interior de Asia Menor, es visitada por Pablo en su primer viaje misionero.

Esta ciudad que dominaba las rutas comerciales entre Éfeso y el Oriente y que, como sede del procónsul romano, gozaba de muchos privilegios, es elegida por Pablo como punto estratégico de su predicación, porque así lograba conexión con muchos pueblos donde pensaba establecer otras iglesias.

La población era mixta y la formaban en su parte central los gálatas (galos), y en otras partes los griegos y los anatolios. Algunas de las ciudades tenían florecientes comunidades judías. Los gálatas retuvieron su lengua, sus costumbres y sus ritos religiosos nativos, pero a éstos añadieran elementos del culto de los misterios frigios.
Algunos eruditos sostienen que la Galacia de Hechos 16, 6 y 18, 23 es la provincia romana y, por lo tanto, alude a las iglesias fundadas por Pablo durante su primer viaje misionero.

Segundo viaje:


El segundo viaje lo emprendió con el objeto de confirmar las Iglesias que habían establecido en el viaje anterior. En esta ocasión se hizo acompañar de Silas y cuando llegaron a Listra invitaron a Timoteo a unirse a ellos. Después de predicar en Frigia, Galacia y Troas, atravesaron Macedonia y fundaron Iglesias en Filipos, Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto.

Desde Corinto Pablo escribió las dos cartas a los Tesalonicenses, donde había desarrollado un breve pero eficaz ministerio hacía pocos meses.

Después de un año y medio en Corinto, regresó a Antioquía de Siria pasando por Éfeso y Cesarea.

Filipos (gr. Fílippoi, "ciudad de Filipo")
Ciudad de la Macedonia oriental, estaba situada sobre una abrupta colina que dominaba el río Gangites, hoy se llama Filibedjik.

Fue fundada por atenienses en el s VII a.C., pero en el 358/357 a.C. fue capturada por Filipo II de Macedonia, quien la reedificó como su residencia y le puso su nombre.

La ciudad adquirió importancia por las minas de oro y plata en las montañas vecinas del cordón Pangeus.

Cuando el comandante romano Emilio Paulo derrotó a Perseo, el último rey macedonio (168 a.C.), Filipos y el resto del país quedó en manos romanas, por lo que la ciudad llegó a ser parte del 1º de los 4 protectorados en que se dividió Macedonia (ésta se convirtió en provincia romana en el 146 a.C.).

Aunque Filipos no era la capital de la provincia ni del distrito, el hecho de ser un centro comercial y de estar en buena ubicación cerca de la Vía Ignacia, la hacía la ciudad más importante del este de Macedonia.

Como muchos veteranos romanos se habían establecido allí, según relatan los Hechos de los Apóstoles (16, 21), más o menos la mitad de su población era de origen latino, la otra mitad la formaban macedonios y algunos inmigrantes, como una pequeña minoría de judíos.

Durante su segundo viaje misionero Pablo funda en esta colonia romana una iglesia con la cual estará siempre ligado por los lazos más firmes de amor cristiano (Hech 16, 9-12). Fue la única de la cual más tarde aceptó ayuda financiera (Fil 1, 3-8; 2, 25; 4, 10-16), aunque se vio obligado a dejar la ciudad por causa de las persecuciones (Hech 16, 38-40), pero visitó la iglesia otra vez durante su viaje de Efeso a Corinto (c 57 d.C. Hech 20, 1-2).

Camino a Jerusalén, pasó la Pascua en Filipos (Hech 20, 6) y mientras estuvo en Roma, durante su primer encarcelamiento, escribió una carta a la iglesia del lugar.

Tesalónica (gr. Thessaloník´ “victoria contra tesalia”)
Fue fundada en 316 -315 a. C. por el rey Casandro de Macedonia que unifica y sustituye los asentamientos levantados en la localidad denominada Terme.

De su mujer Thessaonikê, hermanastra de Alejandro Magno, recibió su nombre, pues su padre, Filipo II de Macedonia, le había dado ese nombre porque conoció su nacimiento el día de su victoria sobre los Tesalios.

Tras la caída del reino de Macedonia en 146 a. C., Tesalónica pasó a ser parte del Imperio Romano. Durante la época romana fue la capital de las cuatro provincias de Macedonia, y se convirtió en un importante centro comercial y bastión militar sobre la Vía Egnatia, una calzada romana que conectaba Bizancio (más tarde Constantinopla) con Dirraquio (actualmente Durrës en Albania).

Pablo la visitó en su segunda gira misionera. Comenzó a predicar en la sinagoga, pero tuvo poco éxito entre la comunidad judía; sin embargo, logró fundar una iglesia antes que la persecución se desatara contra él en la ciudad (Hech 17, 1-9).

La iglesia, que parece haber estado compuesta mayormente por miembros de origen gentil, llegó a ser una fuerte comunidad cristiana.

Pablo les hizo una segunda visita, y posiblemente una tercera durante su tercer viaje misionero (Hech 20, 1-6). Dos de sus cartas que subsisten estaban dirigidas a esta iglesia.

Atenas (gr. Athenai, "ciudad de Atenea [Minerva]")
Ciudad capital de Ática en Grecia situada en el golfo Sarónico a 74 Km. de Corinto, era famosa por su devoción a los dioses y tener abundancia de templos, estatuas y altares.

De las tres grandes ciudades universitarias: Atenas, Tarso y Alejandría, Atenas era la más famosa. Filón el alejandrino dijo que los atenienses eran mentalmente los más penetrantes de todos los griegos.

Durante los primeros siglos de su historia, la ciudad fue gobernada por reyes. Cuando éstos fueron depuestos, Atenas se convirtió en una oligarquía, el gobierno de la aristocracia.

Durante el s VI a.C., y en particular el s V a.C., la ciudad fue el centro del arte y de la literatura griegos, fama que retuvo aun durante épocas de insignificancia política.

El apóstol Pablo la visitó en su segundo viaje misionero (Hech 17, 15-34), probablemente en el 51 d.C. Al tratar con la gente y hablarles en el ágora, encontró que los atenienses eran investigadores y religiosos (vv. 21-22). Esto último resultaba evidente, porque había más de 3.000 estatuas -probablemente la mayoría de las cuales eran objeto de adoración-, y también numerosos templos y altares. Entre éstos había uno dedicado "al Dios no conocido" (v. 23).

Por su énfasis en la razón como la ley suprema de la vida y su enseñanza del panteísmo, el estoicismo, etc, cuando Pablo presentó su mensaje en medio del Areópago tuvo muy poco éxito.

No obstante cumplió con un deber que para él era más importante que la vida misma, pues a Pablo sólo le importaba una cosa, y ésta era que todos oyeran el mensaje de la cruz.

En Atenas también había una comunidad judía que tenía una sinagoga en la que Pablo predicó, de acuerdo con su costumbre de comenzar su trabajo por los judíos en una ciudad nueva, y si bien su éxito inmediato no fue grande, en Atenas dejó un grupo de cristianos.

Corinto (griego Κόρινθος, Kórinthos) era una ciudad del Peloponeso en Grecia, capital del nomos de su mismo nombre.
La ciudad se llamaba Efira, y más tarde su nombre cambió a Corinto, en una época desconocida, probablemente durante la conquista doria. El nombre se hace derivar de Corinto, hijo de Zeus.

Corinto, ya en la antigüedad, fue una importante ciudad comercial, donde llegaron a establecerse los fenicios para dedicarse a lo que mejor hacían: el comercio.

Fue una de las más grandes de Grecia, sólo superada por Atenas, con una población de unos cien mil habitantes, de los cuales el 70% habitaban en la ciudad. Había sesenta mil esclavos, que probablemente estaban incluidos en el número mencionado de ciudadanos.

En el año 146 a.C. los romanos la destruyeron y la refundaron en el año 44 a.C. Después de su reconstrucción se transformó en capital de la provincia romana de Acaya.

La iglesia de Corinto llegó a ser una de las principales fundadas por Pablo (51 d C.) donde se quedó por un año y medio durante su segundo viaje misionero (Hech 18, 11).

No es sorprendente, considerando la gran cantidad de tráfico comercial, que Pablo, Aquila y Priscila ejercieran allí su oficio de hacer tiendas (Hech 18, 2-3).
FUENTE :
www.san-pablo.com.ar/aniopaulino/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO VARGAS.

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